El Arte de Adrienne Bouchard Langlois

PERFIL DE LA ARTISTA

Adrienne Bouchard Langlois creció en una pequeña granja situada en Saskatchewan. Residió en Winnipeg, Manitoba la mayor parte de su vida adulta. Ella y su esposo, el poeta Dan Fraser, actualmente dividen su tiempo entre Victoria, Columbia Británica y Puerto Vallarta, México.

Adrienne remonta su ardiente anhelo de ser artista a la primera clase de artes que a la edad de 5 años le dio su hermana mayor, quien le enseñó a utilizar una cajita de pintura de acuarela. Ella guarda una profunda gratitud hacia dos maestros, la profesora Mina Forsyth del Departamento de Bellas Artes de la Universidad de Saskatchewan y Ruth Harris de Aurora Art Studio en Winnipeg. A finales de los años sesenta, fue la profesora Forsyth quien introdujo por primera vez a Adrienne al diseño mediante el arte no figurativo, una revelación fascinante para la joven de una pequeña comunidad rural. A principios de los años ochenta, debido al estímulo de Ruth Harris, profesora de dibujo, diseño y uso del color, Adrienne pudo cultivar su inclinación hacia el trabajo en estilo no figurativo.

En 1979, gracias a un programa de intercambio estudiantil por medio de la Universidad de Manitoba Adrienne y su familia pudieron radicar en Francia durante un año. El objetivo de cada feriado escolar durante esta estadía, y de viajes posteriores a Europa, era visitar museos célebres. Entre el acervo de tesoros de arte en exhibición lo que más le fascinó fue el azul en una pintura de Vincent Van Gogh. Del mismo modo, en Canadá, el primer vistazo a una pintura espléndidamente coloreada por Norval Morrisseau tocó una cuerda profunda en su corazón que continúa resonando.

En 1991, Adrienne recibió la primera de numerosas órdenes de trabajo de la Catedral de San Bonifacio. Esto exigió una ampliación de sus habilidades a fin de ilustrar las lecturas de los evangelios en obras de gran porte para la vista de los feligreses de todas las edades. La introducción de la narrativa en su arte abrió nuevas perspectivas para su trabajo seglar también, lo que se evidencia más adelante en las ilustraciones de libros y murales.

Su objetivo de trabajar a tiempo completo como artista se hizo realidad a la edad de 52 años, cuando Adrienne renunció a su carrera en la traducción. Este fue el principio de una época prolífica y satisfactoria ya que coincidió con el período en que su hijo Roland Gatin cobró auge como escultor y obtuvo el reconocimiento internacional por sus tallados en piedra.

El arte de Adrienne refleja su visión de la vida, en la cual los mundos espirituales y temporales están estrechamente vinculados. Ella dice “Creo que el Espíritu Santo me ayuda en este trabajo. A veces trabajo arduamente para trazar una línea satisfactoria mientras que otras veces una línea verdaderamente hermosa parece surgir de la nada. Siento que estas líneas son un don del Espíritu Santo y me conmueven con asombro y gratitud.”

Los colores vivos y las líneas sólidas ocupan un lugar prominente en el arte de Adrienne. Ella emplea varias técnicas, produciendo imágenes que abarcan una amplia gama de temas. Su trabajo ha sido presentado en exhibiciones individuales y de grupo, y hoy está ampliamente difundido en Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y Sri Lanka.

DECLARACIÓN DE MISIÓN

 

Por medio de mi arte,
me dedico a la plena expresión de mi ser,
para traer alegría, consuelo y aliento
a la gente de todas las naciones,
para fomentar en ellos un sentimiento de admiración
por la belleza de los entornos cotidianos,
y estimular su crecimiento espiritual.

 

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Contact Adrienne - adrienne@abl-art.com